¿Te cuento algo? Con la peque creíamos haber pasado de puntillas por los terribles dos, pero entonces: ¡un día llegaron a casa las rabietas! Esas amigas inseparables de la infancia y que siempre suelen ser tan inoportunas, pues les gusta tener público, ya sea en la cola del supermercado, a la salida del colegio o en medio de la calle principal en pleno horario comercial.
Y es que las rabietas son una etapa normal en el desarrollo del niño. Suelen presentarse entre los 18 meses y los 4 años, cuando el niño tiene deseo de ser más independiente, necesita reafirmar su "yo" y ganar autonomía. Aunque incómodas y poco agradables, las rabietas son necesarias.








